6 de febrero de 2022
Hace cosa de un año, me obsesionó un sueño que había tenido con ella y busqué la forma de despedirla. Lo que alcancé a oír de su voz a través de su teléfono fijo, que aún andaba, me disuadió de concretar la visita que pensaba hacerle con Lisandro Murray, sabiendo (como el sueño ya lo había anunciado) que le quedaba poco en estos lares. No queriendo molestarla en aquella fragilidad casi final, me convencí de que el sueño decía otra cosa. Pero ya lo saben los lonkos, el pewma no miente.
Y acá está, el adiós a su talento, su humor y su generosidad.
Fly on, sweet Angélica. Fly on to the sky.

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